FIDES acompañó técnicamente el proceso de construcción de los Biocorredores para el Buen Vivir en la costa ecuatoriana auspiciado por el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD/PNUD), impulsando un modelo de planificación territorial participativa que articula actores, conserva ecosistemas y promueve el desarrollo sostenible.
- Este proceso se desarrolló en cinco biocorredores estratégicos, integrando territorios diversos bajo una visión común de manejo sostenible:
:
- Estuario del Río Chone – Islas Corazón y Fragatas–La Segua;
- Estuario del Río Portoviejo y Cordillera del Bálsamo;
- Bosques Protectores Florones–Sancán–Cantagallo;
- Territorio Chongón Colonche; y el
- Biocorredor Agroforestal Café–Cacao
Como base del proceso, se construyó y firmó un Acuerdo Socio Ambiental Territorial, que logró articular a 2 Gobiernos Provinciales, 7 GAD cantonales, 9 GAD parroquiales, 1 universidad, 6 ONGs, 4 redes y organizaciones comunitarias en cada biocorredor, consolidando un compromiso multiactor para la gestión del territorio. Este acuerdo permitió alinear prioridades y definir una hoja de ruta conjunta para la intervención.
A partir de este marco, se elaboraron 5 Planes de Acción de Biocorredores (ACBIOS), uno por cada territorio, que orientaron la implementación de iniciativas bajo tres ejes estratégicos: Conectividad Ecológica, Paisajes Productivos Sostenibles y Asociatividad, integrando conservación, producción y gobernanza.
FIDES cumplió un rol clave en el acompañamiento técnico y el monitoreo del proceso, apoyando la implementación de 14 proyectos asociativos, con una inversión comprometida de $2.782.590, y realizando seguimiento sistemático a cada uno de ellos para asegurar coherencia con los objetivos territoriales. Este acompañamiento permitió fortalecer capacidades locales, mejorar la gestión de los proyectos y garantizar una ejecución alineada a los planes territoriales.
Como parte del cierre del proceso, FIDES desarrolló la sistematización de la construcción de los 5 biocorredores, generando aprendizajes y evidencias sobre un modelo que demuestra que la articulación entre comunidades, gobiernos locales e instituciones es clave para escalar impactos en conservación y desarrollo sostenible.
En conjunto, este proceso posiciona a los biocorredores como una estrategia efectiva para ordenar el territorio, conectar ecosistemas y fortalecer la gobernanza local, con las comunidades como protagonistas del Buen Vivir.

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