Este proyecto se implementó como una respuesta humanitaria inmediata tras el terremoto de 2016 en Manabí, con el objetivo de garantizar el acceso a agua segura y mejorar las condiciones básicas de alimentación de familias rurales altamente afectadas. La intervención fue ejecutada por FIDES entre mayo de 2016 y abril de 2017, priorizando a población vulnerable en comunidades con limitado acceso a ayuda.
El proyecto benefició directamente a 541 familias de 10 comunidades rurales en los cantones Portoviejo, Sucre, San Vicente y Tosagua, seleccionadas bajo criterios de vulnerabilidad social, afectación por el terremoto y dificultades de acceso a servicios básicos.
Los resultados superaron las metas iniciales gracias a la gestión de alianzas con otras organizaciones, lo que permitió ampliar significativamente la cobertura de la ayuda. En total, se entregaron:
- 267 filtros purificadores de agua con recipientes, garantizando acceso a agua segura para consumo humano.
- 40 cocinas (estufas) acompañadas de 3 tanques de gas, facilitando la preparación segura de alimentos.
- 30 sillas, 4 mesas y 25 juegos de vajilla (16 piezas cada uno), mejorando las condiciones básicas de alimentación familiar.
- 43 kits adicionales de menaje y otros insumos, incluyendo ollas, sartenes, vasos, colchones y tanques de agua.
Estas entregas se realizaron mediante procesos organizados con las comunidades, incluyendo verificación de necesidades, adquisición de equipos y capacitación en el uso y mantenimiento de los filtros de agua, asegurando su correcto aprovechamiento.
Más allá de la entrega de insumos, el proyecto fortaleció la organización comunitaria, ya que la distribución se realizó a través de líderes locales, lo que permitió una focalización más efectiva y contribuyó a la reconstrucción del tejido social en un contexto de crisis.
El proyecto aportó principalmente al componente de ayuda humanitaria emergente, brindando una respuesta oportuna, concreta y ampliada a la emergencia, mejorando el acceso a agua segura y condiciones básicas de vida para cientos de familias, en un momento crítico para su supervivencia y bienestar; mientras se sentaban bases para procesos posteriores de reconstrucción y recuperación de medios de vida.

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